Mismo trayecto, de todos los días. Hoy entraba algo más
tarde, iba a trabajar después de mi
piscina diaria.

Todos eran iguales.
De pronto, me sorprendí a mí misma, diciéndome: Dios
mío son clones, nos invaden.
Bajé dos paradas antes, para dejar sitio a esa nueva tribu.
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