sábado, 21 de septiembre de 2013

" EL GRILLO"



Si yo fuese grillo, me daría cuenta que hay personas que necesitan dormir.

Pensaba, mientras me bajaba a las siete y cuarto de mi medio de transporte, con los ojos como tomates, por solo haber dormido tres horas y cansada como un zombi, de esos que salen en las películas sangrientas, oscuras y de supuesto terror y que además, siempre van andando con los brazos caídos a lo largo del cuerpo.

Tenía que andar un tramo de calle y miré a lo lejos las largas escaleras que me llevaban a mi trabajo, por un momento creí que habían añadidos más peldaños. Las observé tan bien como la primera vez, hace años. Subía todos los días esos escalones, con alegría y energías, dispuesta para lo que viniese y con la certeza de hacerlo bien, pero sentí que en lugar de subir, iba a escalar, esa era la disposición de mi ánimo, ese día. Era un día tranquilo… menos mal, y volvería antes a mi casa.

Yo, que padezco de un sueño excesivamente ligero o de lo que técnicamente se considera “insomnio ocasional o frecuente”.
Yo, que cuando tengo una preocupación, por lo que sea, doy mil vueltas en la cama y acabo levantándome.
Yo, que me conozco todos los ruidos, de una calle ruidosa y de todos los animalillos que pueden haber de noche en un patio.
Yo, si yo, esa noche… tenía sueño.

Hacía ya varios días que por la noche, preparando algo de comer, oía por el ventanal de la cocina que da al patio interior de mi casa, un grillo, haciendo lo que hacen todos los grillos del mundo y que no sé cómo se llama. Porque una oveja bala, una vaca muge, un caballo relincha…pero un grillo, no sé cómo se llama lo que hace, dicen que “cantar” pero lo que se dice cantar…cantar, el de mi patio no cantaba este “grilleaba”. Lo hacía a pleno pulmón, por el ruido que transmitía. Me lo imaginé fuerte, sano, brillante y bien criado. Y en ese momento me sentí contenta de que un grillo hubiese escogido mi patio interior, en lugar de otro, para vivir.

Terminé de preparar una ensalada y salí de la cocina sin hacer ruido, me agradaba ese “grilleo” monótono y constante, e incluso imaginé que el animal debía estar contento, por estar allí.

Esa noche, me quede dormida con su ruidito y pensando, ¿cómo no se cansa? Porque la potencia del ruido, llegaba hasta el dormitorio que está al otro lado, pero como hace calor, todas las ventanas permanecen abiertas durante la noche.
Al día siguiente, al entrar en la cocina y encender la luz, a las seis y cuarto, para preparar café. El animalito se calló, esto que me hizo sonreír y pensar: “ el pobre se calla, porque cree que ya es de día y que la luz, es el sol”. Sí, eso fue lo que pensé… “el pobre”.

Han pasado seis días y ya no pienso en él con tanta ternura, ni simpatía, no lo veo como un “pobre animalito, brillante y contento”, sino como un animal molesto, como un inquilino a la fuerza y no deseado.

Pero anoche… anoche, fue insoportable. Imagino que durante estos días que ha estado en un patio solo para él, ha debido tomar más vitaminas de la cuenta, porque los “grilleos” son más potentes, con más brío, más fuerza, con más energías. Y eso ya no me hace tanta gracia, más bien me molesta. Ya no se calla cuando se enciende la luz de la cocina, creo que le ha perdido el supuesto respeto, que creía, que le tenía al sol y que a mí al principio me hacía sonreír.


Me acosté, como todas las noches. Cuando estaba bastante cansada, para poder dormir, pero al contrario de lo que hacemos todos al acostarnos, que imagino que a todos nos pasará lo mismo y damos un repaso a varios asuntos antes de quedarnos dormidos, me sorprendí contando los ruiditos del grillo. Al contar el “”gric---gric”” numero quince, pensé :  ¡¡¡ pero que estoy haciendo!!!, ¿yo, contando los ruidos de un grillo?, ¡ hasta aquí, podíamos llegar, por Dios Santo !

Me pareció surrealista  y me acordé de cuando se dice que hay que contar ovejitas para relajarse y dormir. El fundamento científico, que lo tiene, es la monotonía. Un pensamiento monótono y constante produce una relajación y esta ayuda al sueño. Esto también lo he hecho, a veces, todas las ovejitas saltan una valla imaginaria, hasta que me aburro y veo una negra saltando en dirección contraria, que además es la única que tropieza con la valla y se me antoja a menudo que soy yo. Entonces pego un salto de la cama y me dirijo a la cocina, que más que una cocina parece una herboristería, porque tengo todas las tisanas de plantas, más de las nadie se pueda imaginar. Tomo la primera, la que sea y la preparo tan caliente, que con frecuencia, antes de que se enfríe, para poder tomarla, ya me ha entrado sueño y la dejo en la mesa, para ver al día siguiente, que de un color miel que debía tener, ha pasado a un tono verdoso oscuro y digo:  “ pues esto, tan sano… no debe ser tampoco”.

Anoche hice lo mismo, pero con el firme propósito de encontrar al día siguiente al animalito y transportarlo en un caja, a un parque que hay cerca de mi casa y por supuesto liberarlo, sería incapaz de matarlo, más que nada, porque soy incapaz de crear a un grillo con vida y no me siento con derecho a quitársela.
Pero antes, he querido informarme sobre su forma de vida y el tiempo que viven, porque si es poco tiempo, no pienso trasladarlo, lo dejaré donde él quiere estar.

Así que pregunté al científico que todos los que estamos leyendo esto, tenemos en nuestra casa y que se llama Profesor Google y me dijo:

El nombre científico es “ acheta domesticus” y solo cantan los machos, curioso ¿eh?

Y aunque en Méjico, grillo se refiere a una persona involucrada en política, aquí no es más que un simple animalito, depredador, territorial y que excava galerías de medio metro, para depositar sus crías. Manteniendo la entrada a su cueva muy limpia, para cantar y atraer a la hembra.
Los chillidos de un grillo, pueden servir como indicador de la temperatura, aplicando una formula matemáticas:

Temperatura del aire en ºC =  ( nº de canto por minutos / 5 ) - 9
 

No hay acuerdo sobre el tiempo que viven, pero parece ser que algunos hibernan y viven varios años.

Todo esto es información sacada de “Wikipedia”, que conste, yo no tenía idea de nada de esto. No llegan a ser mis conocimientos tan amplios en algunos asuntos. Más bien creo que solo tengo conocimientos amplios en un par de cosas en la vida, en lo demás, como la mayoría… conocimientos de “andar por casa”.

Y ahora me pregunto, ¿cómo lo voy a echar de mi casa?, si se que se llama “acheta” y ha hecho una galería, que le ha debido costar mucho trabajo y además la mantiene limpia para atraer a la hembra, ¿y si tiene ya crías?, ¿qué serían de ellas? Además parece ser que a la única a la que le molesta es a mí.

Solo encuentro una solución, lo buscaré, lo observaré e intentaremos tener una conversación sobre horarios, aunque no creo que se atenga a razones, me conozco, acabaré cediendo y sé que al final seremos buenos amigos.

Incluso cuando deje de oírlo, seguro que sentiré pena, de notar que mi amigo “acheta” ya no está en mi patio.

De momento he pensado, ser invisible para él, no lo molestaré y lo dejaré vivir en el patio hasta que  quiera y cuando se quiera marchar, a excavar otra galería, solo tendrá que irse, no tendrá la obligación ni de decirme adiós.


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