domingo, 20 de enero de 2013

¿QUIÉN COCINA MEJOR?



¡Qué tarde es! Y mañana madrugón, entro temprano pero no puedo parar de escribir. Yo misma me pongo un tope 1.30 como máximo, después a dormir.

Pero antes tendré que mirar los correos, es lo que hago todas las noches cuando me voy a acostar, si no en dos días se me amontonan y me da pereza leerlos. Les hecho un vistazo por encima y algunos los agradezco y los veo con mucho interés.

Es lo que me pasa con los correos que me manda una amiga y compañera de piscina. Puedo abrir sus correos sin preocupación alguna, sé que todo lo que traen es bueno y agradable.

Creo que es una de las personas que mejor cocinan, claro está…de las que yo conozco.

Tenemos un humor similar, a veces con solo mirarnos nos reímos de alguna situación que nadie de los que están con nosotros a notado o de algún suceso que se puede dar.
Lo reconozco soy una persona que me río mucho, me divierten situaciones que los demás no captan, pero ella sí ¡seguro!

Cuando terminamos nuestro largos correspondiente los no correspondientes y los combinados de todas las formas posibles. Hasta hartarnos de agua. Hacemos los mil malabarismos que nuestro monitor - entrenador Paco nos exige, con cinturón, con pull, con balones y con cualquier otro artilugio que se le ocurra sin olvidar nuestros "deportivos marca palotes" tu sabes a lo que me refiero.

Pasamos a las duchas, y de ahí a los vestuarios.

Es aquí donde comienzan las conversaciones interesante.
Se habla de todo, pero sobre todo de comidas.
Digo yo ¿ será, porque acabamos de realizar un ejercicio y no esta nuestras mentes para pensar en otros asuntos menos mundanos y en esos momentos nos parece el tema más interesante del mundo?

Me quedo asombrada todo el mundo cocina estupendamente. Solo escucho, no estoy muy puesta en esto de las exquisiteces culinarias como para opinar.

Hacen maravillas en la cocina. Yo no. Yo lo normal, normal.

Pienso -  bueno, tengo otras habilidades que la mayoría de las personas que están aquí desconocen y que seguramente se quedarían asombradas al saberlo. Esto hace que sonría para mí misma. Me tranquilizo y sigo escuchando.

Pero cuando habla mi amiga pongo toda la atención del mundo.
 
Como estamos en los vestuarios algo alejadas, cuando no oigo cualquier cosa de sus recetas me acerco y le digo mándame un correo. Sonríe, me dice que sí y lo manda.
Hay personas que son verdaderos artistas en estas cuestiones y sin dudarlo mi amiga, es una de ellas.

Hace poco me mandó unas fotos de tartas. Lo primero que hice fue llamar a mi hija y las dos con la boca abierta delante de esta pantalla dijimos, ¿pero esto se come? Eran verdaderas obras de arte, unas maravillas para la vista.

¡Qué pena¡ -pensé- que una cosa tan bonita acabe digerida por unos vulgares jugos gástricos y unas enzimas que todas acaban en “asa”. Que por cierto, es la terminación de todas las enzimas pancreáticas.

Os aseguro que si yo fuese capaz de hacer algo así, no dejaría ni que lo mirasen. O que lo mirasen muy de lejos.
Imagino que su cocina tiene que ser como un buen quirófano, sin faltar de nada, donde un cirujano puede entrar a operar sin decir que tipo de operación va a realizar, porque no carecerá del instrumental ni el material necesario.

Desde aquí te digo, que lo he intentado con todo el empeño del mundo, pero solo me he quedado en el bizcocho. Que eso sí, oler olía muy bien pero un poco, bastante tostadito quedó, sobre todo por abajo.

Bueno, la verdad es….. por abajo se quemó casi del todo.

Nadie tuvo el valor de probarlo. 

Yo me decía ¡es el horno! Que no le tengo cogido el punto. Creo que es lo que se suele decir en estos casos, ¿no?

Lo volveré a intentar, soy persistente.

En cuanto tenga un día libre será el día del bizcocho y quizá cuando haya hecho cinco o seis, habré dado el primer paso.

A Cecilia. 



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